La lista de exigencias que muy pocos clientes conocen (y deberían)
Cuando alguien decide encargar un sitio web, casi siempre compara presupuestos y mira portafolios: “¿se ve bonito?”, “¿cuánto cuesta?”. Son preguntas válidas, pero incompletas. Un sitio puede verse espectacular en las capturas de pantalla y, al mismo tiempo, ser lento, inseguro, invisible para Google o imposible de usar para una persona con alguna discapacidad visual.
El problema es que estos defectos casi nunca se notan en la primera reunión con el diseñador. Se notan meses después, cuando el sitio ya está pagado y funcionando “más o menos”. Esta guía busca darte el lenguaje y las preguntas correctas para exigir, desde el principio, un trabajo realmente profesional.
1. Seguridad: lo que protege tu sitio de ser hackeado
La seguridad de un sitio web no es un “extra” para empresas grandes. Cualquier sitio, sin importar el tamaño del negocio, puede ser blanco de ataques automatizados que buscan sitios mal protegidos, no necesariamente sitios “importantes”.
Preguntas mínimas que deberías poder hacer y recibir una respuesta clara:
- ¿El sitio tiene certificado SSL? Es lo que hace que la dirección empiece con “https” en vez de “http”, y que el navegador no muestre advertencias de “sitio no seguro”. Hoy es un mínimo indiscutible, no un lujo.
- ¿Cómo se protege el panel de administración? Si tu sitio usa WordPress u otro gestor de contenido, el panel donde se edita todo debería tener protecciones extra: verificación en dos pasos (un código adicional además de la contraseña, típicamente enviado a tu celular), y una URL de acceso que no sea la predecible por defecto.
- ¿Hay respaldos (backups) automáticos? Un respaldo es una copia de seguridad de todo tu sitio, guardada aparte, que permite restaurar todo si algo falla o si el sitio es comprometido. Debería preguntarse: ¿con qué frecuencia se hacen?, ¿dónde se guardan?, ¿cuántas versiones anteriores se conservan?
- ¿Se bloquean los puntos de entrada innecesarios? Muchos ataques automatizados prueban rutas técnicas conocidas del sistema que usa tu sitio. Un desarrollador serio debería poder explicarte, en términos simples, qué medidas tomó para cerrar esas puertas —no necesitas entender los detalles técnicos, pero sí que te confirmen que se hizo.
2. Accesibilidad: que tu sitio lo pueda usar cualquier persona
La accesibilidad web se trata de que tu sitio pueda ser usado por personas con distintas capacidades: baja visión, daltonismo, dificultades motoras para usar el mouse, entre otras. No es un tema exótico: existe un estándar internacional ampliamente reconocido llamado WCAG (así se abrevia, en español algo como “Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web”), con distintos niveles de cumplimiento. El nivel intermedio, conocido como “AA”, es el que suele considerarse el estándar profesional razonable.
Algunas exigencias concretas que puedes pedir:
- Contraste de colores suficiente entre el texto y el fondo, para que se pueda leer con comodidad incluso con visión reducida. Existe una proporción mínima medible (no es “a ojo”).
- Navegación por teclado. Alguien que no puede usar el mouse debería poder recorrer todo tu sitio usando solo el teclado, y ver claramente en qué botón o link está posicionado en cada momento (un “foco visible”).
- Textos alternativos en las imágenes, para que quienes usan lectores de pantalla (programas que leen el contenido en voz alta) entiendan qué muestra cada imagen.
- Formularios comprensibles, con mensajes de error claros y explicados, no solo un recuadro rojo sin contexto.
Más allá de lo ético, la accesibilidad también amplía tu público real: hay más personas navegando con alguna limitación de la que la mayoría de los negocios asume.
3. Diseño: coherencia visual, no solo “que se vea bonito”
Ya hemos hablado en artículos anteriores sobre qué debe exigirse a un buen logo (escalable, con versiones para modo claro y oscuro) y sobre cómo se maneja esta preferencia de color en un sitio completo. Este punto conecta directamente: tu sitio debería mantener consistencia visual —colores, tipografías, espaciados— en todas sus páginas y en todos los dispositivos, no solo verse bien en la pantalla de computador desde donde el diseñador hizo las pruebas.
Exige ver el sitio funcionando en tu propio celular antes de aprobarlo, no solo en capturas de pantalla de escritorio.
4. Rapidez: la velocidad de carga no es un detalle técnico menor
Un sitio lento hace que la gente se vaya antes de leer lo que ofreces, y además afecta negativamente cómo Google posiciona tu sitio en los resultados de búsqueda. Existe una herramienta gratuita de Google llamada Lighthouse (viene integrada en el navegador Chrome) que mide el rendimiento de un sitio con un puntaje de 0 a 100.
Puedes pedir, directamente, que te muestren ese puntaje para tu sitio. No es una exigencia poco razonable: es una medición objetiva, gratuita, y que cualquier desarrollador serio debería poder mostrarte sin problema. Algunas causas comunes de lentitud, para que sepas qué preguntar:
- Imágenes sin comprimir ni optimizar (archivos pesados que se podrían reducir sin perder calidad visible).
- Demasiados programas externos cargando cosas innecesarias (contadores de visitas mal implementados, plugins acumulados, fuentes tipográficas mal cargadas).
- Un hosting (el “terreno” donde vive tu sitio en internet) de mala calidad o mal configurado.
5. SEO básico: que Google pueda encontrarte
SEO es la sigla en inglés de “optimización para motores de búsqueda” —básicamente, todo lo que ayuda a que tu sitio aparezca cuando alguien busca en Google algo relacionado con tu negocio—. No es magia ni resultado inmediato, pero hay una base técnica mínima que cualquier sitio nuevo debería traer desde el lanzamiento:
- Títulos y descripciones configurados correctamente en cada página (lo que aparece como resultado en Google, no solo lo que se ve en pantalla).
- Estructura de encabezados ordenada (títulos y subtítulos jerárquicos, no solo texto grande sin estructura).
- El sitio registrado en Google Search Console, una herramienta gratuita que permite a Google “encontrar” oficialmente tu sitio y te avisa si hay errores.
- Una sola versión indexable del sitio —si existe una versión de pruebas visible públicamente además de la versión real, Google puede confundirse y penalizar contenido “duplicado”.
6. Formularios que realmente funcionan
El formulario de contacto suele ser el punto donde un visitante se convierte en un cliente potencial real, así que merece más cuidado del que normalmente recibe. Exige que la validación (los mensajes que avisan si falta un campo o si un dato está mal escrito) sea clara y ayude a corregir el error, en vez de solo mostrar un mensaje genérico del navegador que no dice nada útil.
7. Privacidad y datos personales
Si tu sitio recolecta información de visitantes (a través de formularios, chat, o cualquier otro medio), en Chile aplica la ley de protección de datos personales (Ley 21.719). Como mínimo, tu sitio debería informar claramente qué datos recolecta y para qué, y pedir consentimiento explícito antes de guardar información personal —no simplemente asumirlo en silencio.
8. Documentación y entregables: qué te llevas al final
Un proyecto bien cerrado no termina con “el sitio está arriba, listo”. Deberías recibir, como mínimo:
- Acceso completo a tus propias cuentas: hosting, dominio, panel de administración del sitio —no solo acceso “prestado” a través del desarrollador.
- Documentación básica de cómo hacer cambios simples tú mismo (agregar una noticia, cambiar un texto), si tu sitio incluye un gestor de contenido.
- Claridad sobre quién es responsable de los respaldos y con qué frecuencia se hacen.
9. Soporte y mantención después del lanzamiento
Un sitio no es un producto que se termina y se olvida: necesita actualizaciones de seguridad periódicas, revisión de que todo sigue funcionando, y idealmente alguien a quien recurrir si algo falla. Pregunta desde el inicio qué pasa después del lanzamiento: ¿hay un plan de mantención?, ¿qué incluye exactamente?, ¿qué pasa si el sitio deja de funcionar un fin de semana?
La checklist resumida
Si quieres la versión corta para tener a mano antes de tu próxima reunión con un desarrollador, estas son las preguntas mínimas que deberías poder hacer y recibir respuesta clara:
- ¿Tiene certificado SSL y protecciones básicas contra ataques automatizados?
- ¿Cumple con contraste de colores y navegación por teclado (accesibilidad)?
- ¿Se ve consistente en celular, tablet y computador?
- ¿Cuál es el puntaje de velocidad (Lighthouse) del sitio?
- ¿Tiene la base técnica de SEO configurada desde el lanzamiento?
- ¿El formulario de contacto tiene validación clara y útil?
- ¿Cumple con la ley de protección de datos personales?
- ¿Vas a tener acceso completo a tus propias cuentas al finalizar?
- ¿Existe un plan de mantención después del lanzamiento?
No todos los proveedores van a poder responder cada punto con el mismo nivel de detalle, y eso está bien —pero la diferencia entre un trabajo profesional y uno improvisado se nota exactamente en cuántas de estas preguntas se pueden responder con seguridad, sin rodeos. En BioCapa construimos considerando estos nueve puntos desde el primer día de cada proyecto, precisamente porque sabemos que son los que más se notan cuando ya es demasiado tarde para corregirlos.










